Hoy he caído en la cuenta de que llevo tres años con las mismas rutinas, he ido perfeccionando un sistema para conseguir una estabilidad para con mis síntomas y a pesar de ello sufro constantemente dolor, fatiga y por supuesto lo que peor llevo la soledad y el aislamiento. Estos tres años han pasado como si nada no me he dado cuenta, y hoy en la víspera de semana Santa cuando he empezado a oír donde se iba a ir la gente he tomado conciencia de que para mí ya no existían los viajes.
Hace unos meses me planteé viajar solo por ver la playa, lo organicé todo: busqué un Hotel accesible cerca de la playa que admitiera perros, un tren y planee todo el itinerario para que fuera lo más predecible posible, estuve pensando unos meses que iba a conseguirlo, compré una maleta un trasportin para mis dos perros, bastón…Me imaginé como iba a poder viajar con mi andador, mi maleta y mis animales, como tenía que pedir ayuda a la compañía de transportes, etc….Pero después de varios episodios de lumbago en los que no era capaz de levantarme de la cama pensé que mis energías, funcionalidades y capacidades actuales no eran suficientes para viajar sola, no es que fuera imposible era posible, pero tenía demasiado miedo a encontrarme sola con un dolor insoportable y que no tuviera nadie al lado que me sostuviera o me ayudara. En mi casa todo está preparado para poder paliar las dificultades de vivir sola, pero en un lugar lleno de incertidumbres a la que se unen todas las mías, me veía con necesidades de apoyo que para ir medianamente tranquila conllevaban compañía.
No llevaba tres años sin ver el mar porque había estado creando un entorno seguro para mí, llevaba tres años sin viajar porque no tenía con quien. Todos los últimos intentos que hice con personas sanas fueron para mí muy difíciles, no podían bajar tanto el ritmo como yo necesitaba y mi esfuerzo no acababa bien, tomé la decisión de quedarme en casa día tras día y ya han pasado así tres años.
A veces me pregunto si esta situación me desagrada o me agrada, no en el sentido de viajar, sino el sentido de la rutina. Después del diagnóstico de autismo, me di cuenta de lo desregulada y sobre estimulada que he vivido toda mi vida, pero a la vez con una necesidad imparable de novedad por el TDAH. A veces me consuelo pensando que durante mis años en los que era funcional hice tantísimas cosas que otros no vivirán ni en tres vidas…a veces pienso que me voy a quedar así otros tres años y luego tres años más y que nada va a cambiar nunca y me da vértigo y a la vez me gusta.
Supongo que al final el dolor crónico, la fatiga y la discapacidad terminan por condicionamiento operante provocando un entorno que premie la disminución de los síntomas. A veces fantaseo que sucede algo en mi vida que me saca de estas monotonía, pero la realidad es que cuando algo así aparece lo rechazo, así que realmente no sé en qué lugar estoy.
Quiero pensar que en algún momento esta discapacidad que estoy empezando a integrar me permitirá volver a salir al mundo de otra manera pero ahora mismo no lo tengo claro, el mundo me resulta muy hostil, difícil, con muchas barreras y no puedo hacerlo sola, pero es que tampoco soy capaz de soportar la compañía por mucho tiempo, al menos lo que he conocido hasta ahora por compañía, soy esa clase de persona dicotómica y compleja pero sigo sintiendo un vacío, no es un vacío existencial es como si no hubiera llegado a la última parada, ahora tengo paciencia de eso me sobra, algo que siempre me falto y fue un gran problema, pero creo firmemente que el ser humano no está hecho para vivir en esta soledad y espero que por una vez atraiga a esas perdonas que no me hacen sentir rara y me sobrepasan constantemente, esas con las que me tenía que emborrachar para aguantar.
Por circunstancias de la vida la discapacidad me ha dejado más sola de lo normal, lo que consideraba mi último refugio, mi familia, por diferentes condiciones algunas negligentes y otras fortuitas no son ningun recurso para mi, con una discapacidad física del 65% que va en aumento solo puedo recurrir a los servicios sociales…viajar es lo de menos. Solo las personas que se han quedado sin familia por una u otra circunstancia entenderán el vacío que deja la misma y si esta ha sido disfuncional y te has empeñado en intentar repararla, te has aferrado hasta que ella misma te ha abandonado creo es más doloroso, no hay nada que idealizar sobre lo que pudo ser: son un padre y una madre que se casaron, uno narcisista otro con dependencia emocional y la madre crío sola tres hijos mientras era maltratada psicológicamente por su marido cuando aparecía, ese maltrato le hizo aferrarse a sus hijos porque era lo único que tenía, los sobreprotegio en exceso e intento en la medida de lo posible sin conseguirlo que no sufrieran los abusos del padre. Pero un padre en una familia patriarcal tiene mucho peso por ausente que esté, machacó a todos sus hijos para que siempre se sintieran menos que él, rey y señor del feudo, los hizo sentir inútiles pese a sus logros, les mostró que mostrar cariño era de debililes, les dijo que la familia era lo más importante… pero nunca estaba y los insultaba….¿que clase de familia era esa?
Cuando te dicen que tu familia es lo más importante, que es lo único que te va a quedar eso te cala, de ahí el aferrarte por mucho daño que te esté haciendo, te empiezas a fijar en aquellas cosas que si son buenas desechando todo aquello que te haría abandonarla para siempre. Sostener a la vez la idea de que la familia es lo más importante mientras es una fuente constante de sufrimiento nos mantiene muchos años aferrados a la idea de que hay alguna forma de salvación, algunos antes y otros después, y pobre del que nunca se vaya, terminarán desistiendo, centrándose en amigos, parejas, tribus, cualquier cosa que no funcione de la manera disfuncional que vivieron, pero por desgracia muchos de los que hemos vivido en este tipo de familias repetimos los patrones. Yo lo estuve haciendo durante muchos años, tuve muchas parejas y en el empeño de que no fueran como mi padre encontré el extremo contrario del defecto, por no convertirme en mi madre terminé rompiendo relaciones que se estabilizaban, lo que queda claro es que esa experiencia me marcó para siempre en mi relación con los demás, relaciones que siempre fueron desequilibradas, llenas de desconfianza, de miedo al abandono, a la traición, al abuso y en pocas ocasiones podía disfrutar de un vínculo sano.
Cuando llegó la discapacidad mis relaciones románticas pararon en seco y empecé a pensar muy seriamente sobre cómo quería vincularme y por qué anteriormente había mantenido durante años relaciones que claramente no funcionaban. Descubrí que tenía mucha menos necesidad de emparejarme de la que creía, esta venía de un miedo al abandono que desarrollé en la infancia y de mi supuesta “rareza”, solo en vínculos profundos podía ser yo misma y sentirme segura. Las neurodivergencias trajeron también mucha luz sobre esto y decidí no volver a emparejarme a no ser que la persona entendiera como yo el amor y los cuidados. Esto da para otro artículo pero en resumen, no lo he encontrado, tampoco es que eche en falta una pareja, no tengo la experiencia de ser feliz en ella. Sin familia, sin pareja y con unos amigos que construí también con una referencia distorsionada y por lo tanto fueron desapareciendo ante la adversidad, me siento sola, estoy sola, siento la solitud tan profundamente que a veces me invade el pánico.
Tengo miedo de quedarme sola para siempre, pero no voy a traicionarme de nuevo, mi discapacidad no me convierte en un saldo, al contrario me ha hecho más valiosa, y ahora con todo el terror que me habita pasos los días intentando encontrar esa red de apoyo de la que tanto se habla fuera de las formas convencionales o dentro, y de momento “ mi rareza” y discapacidad hace de esto una misión muy dificultosa, salgo poco y no encuentro gente compatible en mi entorno, un entorno nulo y prácticamente virtual. De las apps de citas ni hablo, lo superficial no es para mí, tampoco los mercados de carne, los requisitos a cumplir cuál carta a los reyes, que te valoren por tu profesión más que por ser amable o generoso… el que entienda entiende. Yo soy una persona dentro del standar de belleza y eso me hace presa de multitud de personas que no me causan interés ninguno ni yo a ellos más allá de…eso.
No sé cómo resolver esta situación con la vulnerabilidad de mi situación, mi incertidumbre por el dolor continuo y mi baja exposición social... parezco estar abocada al aislamiento. A veces me siento tan jodidamente sola que pienso que una persona encarcelada tiene más vida social que yo, lo pienso y lo creo. Me pregunto entonces como he llegado hasta aquí, ¿por mi discapacidad? ¿Porque crecer entre la disfuncionalidad me dejó sin herramientas?¿ Por rara? ¿Por todo junto? . Confío en que tenga solución porque sinceramente ningún humano puede estar tan solo sin acabar perdiendo el sentido de la vida.
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