Ayer vi una película que trataba la tensión entre las puldiones del individualismo y o comunitario, el protagonista, un hombre brillante es continuamente alentado a que despliegue su potencial olvidándose de los suyos, y el duda, duda durante toda la película, pero hace algo que hoy en día es revolucionario: consigue reconciliar individuo y comunidad. Justo unos días antes escribí este post:
He escrito ya bastantes posts sobre cómo se establece el criterio de la "vida buena" y para mí lo que se considera popularmente "vida buena" es una fuente continua de insatisfacción. En la lucha por la libertad y la emancipación hemos ido dejando de lado valores muy importantes y valiosos, como si no fueran una parte importante de lo que nos hace seres humanos libres. Hemos pensado que lo colectivo se hallaban cadenas irreconocibles con lo que nos hace únicos y en ese camino nos hemos quedado solos y aún más encadenados.
Quizá os habéis dado cuenta de las veces que la gente dice: me merezco esto o aquello, incluso hay un eslogan “ porque yo lo valgo”. Hay una idea generalizada sobre lo que nos merecemos por el hecho de existir, la insatisfacción del ser humano actual no está solo provocada por las necesidades que crea el marketing o la comparación constante en redes sociales,en el mandato “merecemos ser felices” siempre hay un escalón más que subir para estar mejor, pero nunca estamos mejor cuando lo subimos porque hay otro más, y luego te enpaquetan el mindfullnes para aprender a parar, convirtiendo esta práctica en otro escalón, y así sucesivamente. ¡Pero es que nos lo merecemos!: ese viaje, ese coche, otra pareja porque esto es ya muy monótono, más ropa, más… y por favor no se me malinterprete, no hablo de conformismo ni tengo un discurso reaccionario en absoluto, describo lo que observo: una necesidad patológica de huir hacia delante. Soy de las que creo que una realidad crea su contrario, y no vengo a dar fórmulas de cómo se debe vivir, no diré nunca que cualquier tiempo pasado fue mejor…solo soy una observadora y señalo lo que creo cruza límites dañinos, esta forma de estar en el mundo vino conmigo, intento entender la relación del ser humano con el mumdo y de este con los otros seres que lo pueblan. El dolor crónico me dio una óptica privilegiada para mirarlo desde fuera, aunque esta siempre estuvo ahí.
Estuve muchos años inmersa en esa insatisfacción constante y me preguntaba entre crisis existenciales: ¿qué era aquello que no me permitía disfrutar de lo que ya tenía?, porque parecía tenerlo todo y me sentía absolutamente desgraciada, cuanto más hacía por no sentirme así peor me encontraba. No es que ahora esté plena, en absoluto, solo he podido experimentar, en ocasiones, lo que es hallar la felicidad en mi interior, sin necesidad de nada externo, y creo que es la verdadera, a la que deberíamos aspirar, no a la que está fuera en "cosas" o reconocimientos. En una de mis primeras grandes fuentes de insatisfacción, la universidad, aprendí, y no lo decían filósofos contemporáneas, lo decían los primeros maestros como Aristóteles, que la tendencia humana a satisfacer lo más primario y a buscar reconocímento, riqueza o gloria tenía que ser frenada en pos de un trabajo a largo plazo para conseguir la verdadera felicidad, que obvio, no consistía en nada de lo primero. Se instaba al hombre a buscar la felicidad en la buena amistad o la contemplación.
La sociedad occidental actual ha potenciado,vanagloriado y puesto en un pedestal todo lo impermanente y superficial, una libertad empaquetada en forma de artilugios que se pueden comprar y lo más dañino para el ser humano: en destruir valores espirituales y colectivos en pos de la realización del individuo. Resultado "merecemos" lo impermanente y la felicidad, sentirnos plenos... pero lo primero no es compatible con lo segundo, es una carrera hacia delante perdida de antemano, un engaño en el que vivimos bastante confusos y corremos sin parar hacia delante pero no somos más que ratoncitos en la rueda de su jaula.
Dicho esto cada cual decida lo que “merece” y se pregunte por qué razón el lo merece y otros seres del mundo no, porque es obvio qur el "merecimiento" está muy mal repartido, y por qué la felicidad parece no estar ligada a lo que se tiene, por qué no pueden dejar de subir escalones y por qué cada día hay más depresión a pesar de vivir "en el mejor de los mundos posibles".
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