Hablemos de aburrimiento y monotonía, de horas que pasan en contemplación. Me río yo del mindfullnes, me parto de todos esos gurus que nos venden parar como idea revolucionaria “él no hacer nada” y por supuesto estar tranquilo con ello. Me resulta gracioso ver como una sociedad a la que se le ha instado a tener numerosas necesidades que en realidad no tiene a través de la comparación con otros, que se le ha forzado a buscar su identidad a través de su profesión, a convertir su ocio en algo productivo, los viajes en una especie de carrera de realización personal, la autenticidad como obligación mientras hacen lo que todo el mundo “se supone que tiene que hacer”, donde la vejez deseable es aquella en la que que no para, precisamente se hace mucho porno inspiración de la vejez: “ Pepita tiene 97 años y anda 10 km al día, ¿cuál es su secreto?…¡No parar nunca de hacer cosas! “ . Y las personas: “¡oh esa es la actitud! ¡admirable¡ “ …..y así se alejan lo que les da miedo, una vejez donde el dolor y la enfermedad pueden aparecer.
¿Qué pasa cuando te detienes?, ¿qué le sucede a tu cuerpo?, a tu mente…¿que le suceda todo entorno?. Decía Epicuro que la clave de la felicidad estaba en dejar de desear en suprimir el deseo pero vivimos en una sociedad donde nos creamos constantemente necesidades, deseos y por supuesto pretendemos reconciliar eso con la felicidad, el deseo está desbocado, es insaciable y queremos sentirnos satisfechos. ¿Como nos hemos tragado semejante sandez? poca cosa se puede añadir a lo que ya se sabe ancestralmente sobre bienestar.
Cuando una sociedad se encuentra en crisis como le pasó a la Grecia de la época Hemenistica, surgen escuelas como el estoicismo y el epicureismo, no era filosofía propiamente dicha, lo que pregonaban eram maneras de vivir bien, inculcaban un estilo de vida que te inducía al retraimiento, la aceptación del logos, en el caso del estoicismo o la supresión del deseo.
La espiritualidad mal entendida "new age" ( basada en el hinduismo y budismo milenarios) también ha venido a empaquetar ese vacío actual y quizá sea el mayor precursor del “aprende a parar” , los retiros en la naturaleza, baños de bosque y demás productos que utiliza la gente para “aprender a parar” algo que si de verdad quisieran practicar podrían hacerlo en su propio sillón, pero algo tan intuitivo como parar y descansar les resulta imposible sin sentir culpa.
Las enfermas crónicas con dolor incapacitante aprendimos a parar en seco y a la fuerza, pataleamos durante años intentando que eso no fuera así porque nuestra vida no tendría sentido sin hacer esas cosas: ¿quién sería sin mí trabajo?, ¿cómo ocuparé el tiempo? ¡Quiero viajar a Tailandia y nunca podré! ¡Esta enfermedad me está robando todo,incluidos mis amigos y familia! Todo esto junto a la culpabilidad…sino puedo hacer todo esto. ¿Tengo algún valor como persona? Tendrán razón aquellas personas que dicen que exagero y podré hacer mucho más de lo que hago? Te pasas años intentándolo hasta que un día sin gurús ni psicólogos que medien aprendes a parar, y cuando lo consigues sin sentirte mal, cuando descansas y puedes dar gracias por poder estar haciéndolo y no machacándote, ahí cambia todo, se produce una teasvaloracion y nada vuelve a ser lo mismo. En mi caso pienso a menudo que pasaría si volviera a tener funcionalidad ¿Empezaría de nuevo la carrera hacia delante o mi vida ya nunca podría volver a ser aquella después de lo vivido? ¿Es esta una pausa forzosa o realmente he podido aprender algo valioso de esta situación?
Mientras los sanos compran experiencias para parar, yo las tengo a diario, pero para ellos no es igual, algunos dirán que hay que hacer algo para merecer parar, otro gran error que solo trae culpa. Parar y no hacer nada, ya sea a la fuerza o voluntariamente es un acto subversivo como ninguno. Plantarte ante todos y decir, que orgullosa estoy de estar en mi casa por días sin ninguna necesidad, sin deseo o envidia por lo que tienen los demás. Creo que si se pararan a reflexionar sobre sus “vidas plenas” ajetreadas realmente me envidiarían, pero no esa envidia que sienten porque yo no trabajo, que viene de su frustración, envidia sana al observar mi paz a pesar de la enfermedad, paz por no desear lo que no puedo tener, ni necesito ya…paz por conformarme con ver las flores de la primavera, que es mi pasatiempo actual preferido, solo con eso y un paseo mi día está pleno. ¿Cuantos podrían decir que pueden ser felices con tan poco?
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